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La primera fase es la captación del agua de las distintas fuentes de suministro. Las más habituales son: ríos, pozos, manantiales y embalses, aunque está adquiriendo importancia creciente la desalación. La segunda fase es la aducción, es decir, el transporte del agua hasta las plantas de tratamiento de agua potable, que se realiza por medio de canales o tuberías de conducción de gran diámetro. La tercera fase es el tratamiento, serie de procesos físicos y químicos a que somete el agua, incluyendo la desinfección, para que el agua pueda ser utilizada con todas las garantías sanitarias. La cuarta fase es la distribución del agua potable, desde los depósitos de servicio hasta los lugares de consumo, sea en viviendas, negocios o industrias ligadas a las redes de distribución urbanas. La quinta fase es la evacuación de las aguas ya utilizadas, bien en usos domésticos o industriales, por medio del alcantarillado. Finalmente, el agua residual se trata en las estaciones depuradoras, desde donde se devuelve a los cauces, al mar, o se destina a un nuevo uso. |
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