DEBERÍA EXISTIR UN PACTO NACIONAL QUE ESTABLEZCA UN MARCO DE ESTABILIDAD EN MATERIA DE AGUAS

Date: May 07, 2019

En ciclo de entrevistas sobre el precio del agua en España ponemos sobre la mesa la opinión de expertos y actores implicados sobre cuánto debe costar el agua. Analizamos con ellos la situación actual y los retos futuros con el fin de hallar la fórmula de una gestión eficiente y justa del agua a través de un equilibrio económico-financiero de los servicios del agua y su integración, y en esta ocasión contamos con Manuel Marchena Gómez, presidente institucional de la Asociación Española de Empresas Gestoras de los Servicios de Agua Urbana (AGA).

Pregunta: En primer lugar, nos gustaría conocer su trayectoria profesional hasta el puesto que ocupa en la actualidad.

Respuesta: Soy catedrático de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Sevilla y Académico de Número de la Academia Andaluza de Ciencia Regional.

Tengo un amplio recorrido profesional dentro del sector público, habiendo sido, entre otros muchos cargos, gerente de Urbanismo en el Ayuntamiento de Sevilla y Consejero Delegado de EMASESA, empresa metropolitana de aguas de Sevilla. Así mismo, he ejercido la presidencia de ASA – Andalucía (Asociación de Abastecimientos de Agua y Saneamientos de Andalucía, filial de AEAS)

En la actualidad soy el presidente institucional de la Asociación Española de Empresas Gestoras de los Servicios de Agua Urbana (AGA).

P.- ¿Cómo definiría la política de precios del agua en España?

R.- Estamos muy mal acostumbrados y convencidos de que el agua, como cae del cielo, es gratis. Tradicionalmente, siempre ha existido un “papá” Estado o un papá“ Europa que, bien a costa del Presupuesto, de subvenciones o ayudas, ha venido pagando las costosísimas infraestructuras necesarias para poner un agua de excelente calidad en los hogares. Eso ha hecho que no demos valor a lo que tenemos. Esos presupuestos, esas subvenciones o esas ayudas son, nunca mejor dicho, agua pasada. La construcción, reparación o sustitución de infraestructuras debe pagarse de otra manera. Es el gran debate al que debemos enfrentarnos, haciendo ver en primer lugar a la ciudadanía lo barata que es el agua en España. Sirva un ejemplo: por lo que cuesta una botella de agua de medio litro en la calle, en casa puedes tener el equivalente a mil botellas.

P.- ¿Qué le parece el marco competencial?

R.- La gestión del ciclo urbano del agua está directamente relacionada, como su propio nombre indica, con lo urbano, con lo municipal. El hecho de que las competencias en materia de gestión del agua urbana residan en los ayuntamientos es lo más adecuado. Lo que no quita para que podamos observar políticas, medidas, reglas comunes en todo el territorio nacional.

P.- ¿Debería haber una legislación nacional que los regule?

R.- Debería existir un pacto nacional que establezca un marco de estabilidad en materia de aguas con un horizonte a largo plazo y que de un impulso definitivo a todas las reclamaciones del sector. Ahí incluiría la creación de un órgano regulador que vele por el cumplimiento de la normativa, que armonice los niveles de prestación de servicios y las estructuras tarifarias. Y que lo haga con eficacia, con transparencia y con claridad.

P.- ¿Qué aspectos se incluyen en la factura del agua?

R.- La factura incluye todos los servicios prestados necesarios para que el agua llegue con calidad a los hogares (conducción, potabilización, abastecimiento…) y para garantizar que el agua residual, el agua sucia, retorna al medio ambiente en condiciones adecuadas y respetuosas con los ecosistemas acuáticos (saneamiento y depuración)

P.- ¿Debe recuperarse la totalidad de los costes asociados a los servicios?

R.- Así lo exige desde hace ya varios años la Directiva Marco del Agua.

P.- ¿Cuál cree que es la estructura tarifaria más eficiente?

R.- Se han probado muchos modelos y creo que el más eficaz, y el que permite un mayor control del gasto y, por tanto, es más eficiente en lo que a ahorro de agua se refiere, la tarificación por tramos de consumo. Quien más consume, más paga. Y si esa tarificación la asociamos al padrón, es decir, al número de habitantes por vivienda, el cálculo es más ajustado y más justo.

P.- ¿Qué opinión le merecen los cánones autonómicos de depuración? ¿Cree que cumplen el objetivo finalista con el que se plantearon?

R.- Es una solución práctica a la falta, como decía al principio, de presupuesto estatal o comunitario para afrontar la construcción y mantenimiento de infraestructuras (conducciones, estaciones depuradoras, etc…) Es, también, una solución solidaria, pues pagamos todos los ciudadanos para, sobre todo, solucionar las carencias de pequeños municipios que, por su propia condición de tales, no tienen capacidad económica para afrontar actuaciones de tamaño calibre. En ese sentido, creo que la medida es útil y eficaz.

P.- ¿A qué se deben la diferencia tarifaria en las Comunidades Autónomas?

R.- La diferencia tarifaria se da, incluso, a nivel municipal. Y es que cada municipio puede ofrecer servicios distintos. No es lo mismo conducir el agua de los embalses a Sevilla, por ejemplo, que es por gravedad, que trasladar el agua desalinizada del litoral a los municipios, que se hace por bombeo y supone un gasto energético muy considerable. La reutilización, implantada ya en cada vez más municipios, supone gastos añadidos que también aparecen reflejados en la factura. Más allá, claro, de la implantación de los cánones autonómicos de los que hablábamos antes.

P.- Respecto a Europa, ¿cómo valora el precio del agua en España en comparación con el resto de países?

R.- El precio del agua en España es el más bajo de toda Europa. Diez veces más barato que en los países del norte, cinco veces más barato que en Francia, Alemania, etc… Es hora de preguntarnos por qué…

P.- Finalmente, ¿cree que la sociedad está concienciada sobre su consumo de agua y el coste real del mismo?

R.- La gente está muy concienciada sobre el consumo del agua. En los últimos veinte años, el volumen de agua consumido en los hogares ha descendido de manera muy notable. Eso se debe a que la gente es consciente de la cada vez mayor escasez del recurso. Sin embargo, no es consciente del coste que supone llevar el agua desde el río en la montaña hasta su hogar. No se lo plantea porque es un servicio que funciona perfectamente. Abres el grifo y sale agua. La bebes y es buena. Punto. Es labor nuestra, de los operadores, de los ayuntamientos mostrar en qué consiste el servicio, cuánta gente está implicada y trabajando a diario en él y, obviamente, cómo se traduce todo ello en términos económicos. Decir que vamos a subir la factura al mes en un euro suena a irrisorio. En cambio, si decimos que la vamos a subir un 30 % suena escandaloso. Y estamos diciendo exactamente lo mismo en uno y otro caso.

[iAgua]